jueves, 3 de agosto de 2017

COSAS QUE HAN PASADO EN POLIMERALIA 2017 (II)

Durante esta edición de Polimeralia he querido poner en práctica una idea que me rondaba en la cabeza desde que presenté mi propuesta de ponencia para Synergy4.

Durante todo el tiempo que llevo dando clases de arcilla polimérica (algo más de 15 años) he observado que como profesora puedes llevar el curso perfectamente estructurado. Saber cómo manejar los tiempos para que siempre se esté trabajando, dónde van a aparecer los puntos más complicados o cuando es necesario hacer un comentario jocoso porque las alumnas se sienten un tanto bloqueadas.

Pero todo esto sólo lo sabe la docente, porque la realidad es que las alumnas están trabajando a ciegas. Ellas no saben donde tienen que llegar. Y a menudo se producen dos situaciones que hacen que la calidad de la enseñanza no sea lo suficientemente buena.

Una es el bloqueo por no saber que se va a hacer. 

La otra es que, al no saber hacia donde se va, hay algunas decisiones que se toman sin ningún sentido, y que en muchos de los casos, se hubieran tomado de otra manera, con un resultado mucho más satisfactorio para el alumnado.

Con este marco en la mente, se me ocurrió que si las alumnas saben que se va a enseñar estos escollos desaparecen. Además de que el ambiente se tornaría, automáticamente, más relajado.

La cuestión era entonces que herramienta buscar para ello.

A menudo, mis cursos presentan un momento sorpresa, un paso que recibe mayoritariamente el comentario: "Esto no se me habría ocurrido ni en mil vidas".

Al final se me ocurrió pasar, justo al principio de la clase, un pequeño vídeo, de algo más de dos minutos, con todo el proceso de principio a fin.

A modo casi de time lapse, unas 200 fotografías fueron proyectadas justo al principio de la clase.
De esta manera, la totalidad de la alumnas  se hicieron una idea clara y concisa de que iban a hacer durante la clase.

Además, y como las cosas van evolucionando a medida que se usan. Durante la segunda sesión, e inmediatamente después de esta proyección, fui explicando con palabras que es lo que íbamos a hacer (siempre con el vídeo de fondo).

Una vez hecho esto, la clase comenzó de manera habitual.

Durante las 8 horas de curso, el vídeo en cuestión siguió proyectándose ininterrumpidamente. Así, cualquier persona que tuviera una duda puntual podía girar su cabeza hacia la televisión y revisar todo el proceso. Es como tener un profesor de apoyo en la clase.

Además, el vídeo actúa como mensaje subliminal, por lo que la calidad de lo aprendido es mejor.

Apenas hubo preguntas durante todo el taller del tipo: "¿Qué es lo que había que hacer ahora?"

Y el momento wow no se perdió, simplemente se adelantó varias horas.

Pedí también a las alumnas que durante el evento me hicieran comentarios sobre lo que le había parecido esta herramienta, y todos los comentarios fueron extremadamente positivos.

Todas las expectativas de cumplieron con creces, y aunque suponga una buena cantidad de trabajo extra para la profesora, creo que voy a adoptar está metodología para los cursos en el futuro.

Por último, agradecer encarecidamente, a todas las asistentes a Polimeralia 2017 el permitirme año tras año ser 'los conejillos de indias' que permiten que la calidad de la enseñanza sea cada vez más elevada.

(Fotografías de Noelia Contreras)

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